Obras son amores y no buenas razones

La obra del Espíritu Santo en el Cristiano

La obra del Espíritu Santo en el cristiano es lo más hermoso que hay, cuando se lo deja trabajar en las vidas.

La Biblia en Efesios 4:30, Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

Y  el rey David en el salmo 51:10-11  Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí” “No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu.

El Espíritu Santo de Dios se manifiesta en las personas como una voz interior que guía a obedecer con la razón y recibimos con su ayuda fuerzas y caminos para obedecerlo y hacer las obras que el nos guía ha hacer. 

Cuando los cristianos obedecemos y vemos la realización de lo que el ha guiado al hombre ha hacer (no importando si es un ministro como los pastores, maestros, evangelistas o simplemente una oveja) aunque no se reciba el reconocimiento humano, siente la satisfacción de haber sido obediente en el servicio a Dios recibe innumerables bendiciones de Dios.

Hay una Gloria que pertenece a Dios y Dios no la comparte con nadie. Porque es un Dios santo, poderoso, lleno de maravillas y tesoros escondidos que nadie entiende ni puede discernir a menos que lo conozca.

Hay una gloria humana, que es la que reciben los hombres por las labores bien echas. Un reconocimiento de parte del mismo hombre para motivación y superación personal de la iglesia en general. Cuando esta gloria se pierde en los celos ministeriales, en las mentiras y el pecado, la Gloria de Dios se ve opacada y la bendición se aleja de las vidas y de las congregaciones. 

Esto quiere decir que contristamos el Espíritu Santo de Dios y lo apagamos, perdiendo esa sanidad y santidad que recibimos cuando esta en nosotros.