Juntos en armonía
Armonía es una palabra musical. Todo lo que suena bien es armónico, todo lo que está de acuerdo. Tiene una variedad de sinónimos y palabras que son afines con la declaración de armonía.
Salmo 133
¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es
Habitar los hermanos juntos en armonía!
2 Es
como el buen óleo sobre la cabeza,
El cual desciende sobre la barba,
La barba de Aarón,
Y baja hasta el borde de sus vestiduras;
3 Como
el rocío de Hermón,
Que desciende sobre los montes de Sion;
Porque allí envía Jehová bendición,
Y vida eterna.
El salmista exaltaba la convivencia de esta forma y comparaba
el vivir en armonía con óleo sobre la cabeza y terminaba derramándose por las
barbas hasta terminar al final de las vestiduras.
El óleo del que habla esta porción bíblica es aquel oleo santo
de la unción que Dios ordenaba derramar en distintas ocasiones sobre sus
ungidos. Es el aceite de la unción de Aarón y sus descendientes como sacerdotes
de Israel y nos habla de su santificación. De igual manera la armonía fraternal
en los diferentes tiempos de nuestra vida cristiana nos santifica para un
servicio efectivo a Dios.
Y tiene la promesa de la bendición de Dios y de la vida eterna
que recibiremos cuando estemos con el Señor. Vivir con la bendición de Dios es
algo que no podemos describir a menos que la tengamos.
Vivir en armonía no es que todos seamos iguales y pensemos
exactamente lo mismo. Vivir de esta forma quiere decir que a pesar de las
diferencias podemos mantener la armonía que lleva al respeto y saber mantener las
distancias con las personas que tratamos en nuestro día a día.
Podemos creer que únicamente nos referimos a la iglesia y
nuestros hermanos. También nos referimos a la familia nuclear, política, vecinos
y amigos, compañeros laborales y mucho más.
Es algo tan difícil encajar en los diferentes grupos
sociales en que nos desenvolvemos por muchas causas diferentes. La mayoría de
las personas no comparten nuestra fe o quizás pertenecen a otras denominaciones
o a ninguna.
Hay un principio bíblico que nos dice en Filipenses
3:3-5 3 nada hagáis por contienda o por
vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como
superiores a él mismo; 4 no mirando cada uno por lo
suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. 5 haya, pues, en vosotros este sentir que
hubo también en Cristo Jesús
Si somos
representantes de Jesús, si le creemos a Dios y armonizamos los principios como
corresponden vamos a aprender a amar el actuar correctamente, aunque nadie nos
vea.
Para lograr
la humildad que Dios quiere de nosotros debemos querer ser imitadores de Cristo
y su poder transformador. siguiendo su ejemplo.
El poder de Jesús
en nuestras vidas se manifiesta en que renunciamos a las ambiciones egoístas que
quieren impulsar la vida de nosotros los creyentes.
Debemos vivir
en alegría a pesar de las circunstancias, reemplazando todas las ansiedades
diarias con la oración, mantener la paz y un concreto propósito cristiano, aunque
suceda lo que suceda alrededor del creyente.
Las personas que desconocen la biblia y su palabra creen que ser
humildes, es dejar ser sometidos y aguantar todo. Es una gran equivocación
porque la humildad va acompañada de autoridad y Jesús manifestó su autoridad
con humildad y sin vanagloria humana.
La vida cristiana nos lleva por caminos de dificultades y en ocasiones sentimos
que desmayamos. Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos ayudan y nos guían por
caminos de bendición.
Debemos huir de personas que dañan nuestro bienestar y armonía, para no
perder nuestra santidad y bendición diaria. Sin necesidad de ser altivos y
faltos de humildad.
Por último, recordemos que Efesios 5.16-17 15 Mirad, pues, con diligencia
cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16 aprovechando bien el
tiempo, porque los días son malos. 17 por tanto, no seáis
insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. Recordemos que la sabiduría viene de Dios y de su
consejo.
No debemos cansarnos de leer su palabra y seguir practicando un
acercamiento efectivo a Dios, con amor y alegría.
Dios te bendiga