Donde están reunidos dos o tres en mí nombre…

Cuando hablamos de educación bíblica o cristiana, también podemos usar la palabra educación religiosa sin ofender a nadie;  generalmente las personas que se involucran demasiado en lo secular, el tiempo no lo distribuyen para aprender respecto a estos temas que son de suma importancia a la hora de tomar decisiones sabias.


Muchas veces es difícil enseñar a ciertas personas que por causas diferentes están en los lugares altos en las iglesias, porque derribamos lugares altos en los hogares, en las ciudades y sin darnos cuenta permitimos que se formen en las congregaciones, especialmente por medio de los espíritus de Jezabel que predomina en las mujeres.

“Un día una hermana en Cristo llego a mi casa y me preguntaba que porque su situación con los años había empeorado espiritualmente, en vez de avanzar y ser de bendición. La mire y le dije: Hermana donde hay dos o tres en el nombre del Señor ahí está el”.

Sé que me entendió, cuando llegamos a la iglesia mecánicamente, sin necesidades momentáneas, debemos aprovechar el tiempo en nuestras familias, en ver qué sucede en el interior de ellas y descansar de las obligaciones eclesiales.

Para que las bendiciones que Dios va a derramar recaigan sobre ellos y nosotros, para que enseñemos a los menores y aprendamos de nuestros propios patriarcas.

Los amigos, los paseos, las reuniones y todas esas socializaciones son buenos porque relajan, edifican, se comparte. Pero aquellos verdaderos hermanos en Cristo que Dios nos dio y que nosotros sembramos en ellos y principalmente ellos siembran en nosotros no de manera económica, sino en apoyo, en oraciones, en dedicarnos un tiempo y hacer la obra en nuestra compañía, aunque nos alejemos esta ese lazo profundo de amor que nos une y cuando llega la necesidad contamos con ellos.

Creerle a Dios no es fácil, pero cuando le creemos llega la ¡Bendición!

¿Cual es la bendición que tu quieres? ¿Que esperas de tus oraciones? ¿Porque crees que mereces lo que pides?