¿Ante quien nos humillamos?

La humillación de un verdadero evangélico

El verdadero evangélico es humilde, es una persona que está siendo trabajado por Dios. No podemos entender los propósitos de Dios en la vida de las personas, solo el Dios verdadero sabe en que terminan las cosas, problemas, circunstancias que el comienza.

La Biblia nos habla de dos clases de personas, la que profetisa y la que adivina. Hay una diferencia muy grande en profetizar y adivinar, la que profetisa da una palabra de exhortación, consolación y también ayuda a las personas a no menguar en sus deseos de obtener las bendiciones que Dios tiene para ella.

Cuando somos verdaderos evangélicos, esto quiere decir nacidos de nuevo, lo primero que debemos esperar tener es Koinonia. Cuando la Koinonia se da en las congregaciones hay múltiples bendiciones para las personas que se congregan en esa iglesia. Quiere decir que el cuerpo de Cristo que son los congregantes están unidos espiritualmente y trabajan para la obra de Dios.

La Biblia Reina Valera en la versión más utilizada es muy clara al hablarle al hombre en general. Cuando hay discordancias porque estamos acostumbrados a las Biblias naturalmente llamadas católicas, debemos encontrar ayuda en medio de las congregaciones evangélicas de una misma denominación.

¿Porque ocurre esta interferencia? Hay leyes en todas partes del mundo y la primera que debe estar en orden es la iglesia en general de la denominación que sea. Dios es Dios de orden y las bendiciones se retrasan en ocasiones por causas de la naturaleza del hombre y el hombre es (mujer, niños(as) y el mismo sexo masculino) el que debe tener discernimiento para saber cuándo el pastor o la pastora son de Dios.

Cuando mi corazón comenzó a desmayar por la bendición que necesitaba, fui a un servicio en una de las iglesias evangélicas que frecuento y cuando comenzó la oración sentí esa duda y descreimiento que tenemos los seres humanos con respecto a si verdaderamente Dios está en esa congregación y cuando miré las personas que estaban a mi alrededor con mucho disimulo vi que la esposa del pastor se arrodillaba de una forma muy liviana y sentí la adoración que tiene ella para con Dios y su obra.

Esa humillación de ella frente a su congregación para agradar a Dios me hizo recapacitar y darme cuenta que Dios está en todas partes, pero especialmente en las congregaciones.

No debemos influir de manera negativa en los jóvenes, pero tampoco podemos contradecir la voluntad de los tutores legales que son sus propios padres. Para poder tener paz en las congregaciones lo mejor es consultar a los pastores para poder estar tranquilos de que la comunidad religiosa está en el debido orden y que podemos confiar que dentro de los parámetros normales saludables pueden manejar las situaciones familiares que tienen los jóvenes, adolescentes y los niños están bajo la responsabilidad directa de sus padres y está en ellos llevarlos a las congregaciones y dejarlos participar de las actividades eclesiásticas que corresponden a los niños.

Qué lindo que los padres que requiramos sanación por cualquier circunstancia podamos contar con una congregación que nos apoya y ayuda con nuestros hijos.

Debemos bendecir a nuestros hijos enseñándole el respeto y adecuado comportamiento para las instituciones eclesiásticas. ¿Cómo colaboras tú con tu familia y demás personas para que se de esté respeto a la salud, familia y vida? ¿De tu actitud como padre depende la actitud de tus hijos frente a la vida?

Personalmente deseaba y deseo para mis hijos más calidad de vida emocional y sana que el dinero que compra las conciencias de los deshonestos. Luchar para sacar adelante a los hijos a pesar de las personas de una misma familia no es fácil. El favoritismo no es la mejor opción. Pero si un trato justo y honesto, recuerda que lo que más se quiere (son los hijos, es la herencia que Dios nos da) necesita personas capacitadas y amorosas para salir adelante. Bendice a tus hijos hablándoles claro y no trates de engañar a tu hermano como paso con Jacob. No cambio mi herencia que son mis hijos por platos de lentejas. ¿Lo harías tú? Hay que pagar un precio muy alto, bendícelos y actúa conforme a la voluntad de Dios con la sabiduría y buena actitud de un padre o madre actual, pero con fundamentos cristianos.”


Dios te bendiga