Amor de hombre

El amor del hombre y su egoísmo

A todos nos gusta que las personas nos vean de una forma buena, linda, sin defectos. Todos queremos o decimos ser buenos, no queremos ser tachados de malos o pensar nosotros mismos que somos malos. Siempre tratamos de justificar nuestros comportamientos, decisiones y actitudes, tratando con nuestras palabras de que nos acepten y no nos rechacen por cualquier circunstancia.

Habemos personas con caracteres muy diferentes, pero hay personas que somos más dominantes unas que otras. Esto no quiere decir que queramos que todos hagan lo que nosotros queramos, pero si algunas otras muchas veces sin dejarlo ver; hacemos nuestra voluntad, interfiriendo en la libertad de todos, pensando que es lo mejor y que así se debe actuar.

Cuando decidimos y actuamos pensando que lo hacemos en favor de otros, sin consultarlos, sin tener en cuenta sus deseos o voluntad para tomar esas decisiones, estamos demostrando un carácter egocéntrico y dominante. Estamos violando la libertad de esa otra persona, sus derechos y estamos abusando de ella muchas veces sin saberlo. Algunas veces se hace en nombre de un mal llamado amor fraternal. 

Los padres podemos y debemos tomar decisiones en favor de nuestros hijos hasta cierta edad, llega un momento en que debemos dejarlos volar, aunque estemos llenos de temores y pensemos que no tienen edad suficiente para muchas cosas. Es una ley de vida, que tomen el camino que ellos creen en su vida y únicamente podemos apoyarlos o negarles ese apoyo de acuerdo a las circunstancias. Tuvimos el tiempo necesario para enseñarles valores y costumbres que los acompañen en ese nuevo camino que emprenderán.

No podemos ser muletas de nadie, no podemos ir por la vida cargando con los problemas de los demás y viviendo a medias, por estar preocupándonos por cosas que no podemos resolver y que solo las personas que los viven deben hacerlo.

Muchas veces porque no somos equilibrados y tenemos costumbres o traumas por crianza, malas convivencias que afectaron nuestro crecimiento espiritual y emocional, el amor que brindamos o queremos recibir no es el adecuado.

Veamos la diferencia que nos dice la biblia y que no tenemos en cuenta al momento de hablar mal de Dios, para decir que tiene la culpa de las cosas malas que pasan en el mundo.

La biblia dice Génesis 1: 26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Vemos que no solo dice hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, sino que también lo nombra señor,  "y señoree", para que mande, señor de la tierra, ejerza dominio, gobierne la tierra.

Ya en Génesis 5:3 Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set. Vemos que dice "un hijo a su semejanza, conforme a su imagen", Adán tuvo su hijo igual a él, ya no dice a imagen y semejanza de Dios. Hace la diferencia, muestra que se parece a su padre hombre, no a Dios.

Si analizamos atentamente estos versículos podemos entender muchas cosas sobre la naturaleza de Dios y la naturaleza de un Adán caído, en pecado, separado de la gracia de Dios y de una vida eterna que tenía desde el momento de su creación y que la perdió por el pecado. 

Entonces Dios ama al hombre que es su máxima creación, dice en Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Dios es amor, el hombre es todos los hombres, incluidos mujeres, niños.

Dios tiene un corazón muy grande donde cabemos todos sus hijos, el hombre es limitado, su egoísmo le impide ser dadivoso, dar amor desinteresado, limpio y fiel como el de Dios. El hombre es egoísta, impide la unidad en la familia muchas veces, ama si es amado, muchas veces no sabe dar amor a varias personas al mismo tiempo. Tiene favoritismos, preferencias que muchas veces van en detrimento de unos y favorece al que no se lo merece y una serie de actitudes y falta de amor hacia las personas y la humanidad en general.

No saben renunciar especialmente a las cosas materiales, siempre quiere tener primacía, sin importar a quien tropieza y sin ayudar a nadie más que a su ego, a su mala manera de vivir. Estamos hablando del hombre natural, no del hombre espiritual que cree en Dios con firmeza y quiere hacer su voluntad, siendo consciente de sus limitaciones y carencias.

No hay padres perfectos, no hay hijo perfectos, ni mucho menos hermanos perfectos, ni ninguna clase de relación perfecta. La biblia nos dice en 1 Pedro 4:8 Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. Y cuando tenemos amor en nuestro corazón, estamos dispuestos a recibir, a aprender, a que Dios con su santo Espíritu nos ministre y nos guíe a toda verdad. Pero a la verdad de Dios, a lo que Dios espera de nosotros y nuestra vida.

Solo con el poder de Dios, con el amor de Dios podemos encontrar un término medio para acercarnos en la forma debida a nuestros hermanos en la carne y en Cristo, a nuestra familia y a todos aquellos con los cuales no tenemos armonía y en ocasiones hasta atropellamos con nuestro egoísmo.

Cuando no nos hemos despojado del viejo hombre, cuando no renunciamos a la vanagloria humana, a las normas de la carne, seguimos en nuestra mala manera de vivir. Cuando tenemos a Cristo en nuestra vida, cuando le damos a Dios el primer lugar, cuando realmente sabemos y aprendemos a esperar y confiar en nuestro amado padre celestial entonces podemos comprender el porqué de muchas situaciones y circunstancias, agravadas por la falta de amor quieren acabar con nuestra fe.

Recordemos que nuestro adversario dice en 1 Pedro 5:8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; que no sea a mí a usted que lee esto. Estemos velando en sobriedad, en sometimiento a Dios, sabiendo que el tiene cuidado de nosotros.

Toda incapacidad, discapacidad, falta de sentimientos, todo egoísmo y todo lo que pueda  aquejarnos, se lo podemos entregar en oración a Dios y el obrara en todos nosotros.

Dios te bendiga









El dinero y como obtenerlo

El cristiano y el dinero

Comencemos con ese versiculo en 1 Timoteo 6:10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

Este versiculo nos dice que raiz, la raiz es la parte principal de un todo como en el caso de los árboles. Los dentadura tiene una raíz que se afianza en la mandíbula y nuestro cuerpo tiene diferentes sistemas que son como raíces dentro nuestro, ejemplo de ello son las venas que van por todo el cuerpo y que sin ellas no podríamos vivir.

Con estas palabra la Biblia nos enseña que no debemos poner nuestro amor en el dinero debido a que esto nos dañara en varias formas. Aunque no dice que no debemos querer tener el dinero que necesitamos para tener una vida digna, con calidad y por medio del trabajo diario honesto.

Cuando de dinero se trata muy seguramente la fe le falta  al cristiano. Anhela resolver sus problemas monetarios y confiesa tener fe en que Dios va a dar la provisión; pero en realidad en su corazón duda, dudamos y queremos hacerlo en nuestra fuerza sin esperar la bendición de Dios.

Hay varios principios bíblicos que van a ayudar a las personas a fortalecer su fe en Dios. Principalmente aquellas que no ejercen un ministerio cristiano completamente o no lo tienen. Todos somos llamados a servir a Dios de diferente manera, todos no somos pastores, ni maestros, ni..., pero todos tenemos el deber de compartir la palabra de Dios evangelizando a aquellas personas que conocemos y que no tienen a Cristo en su corazón. 

Los versículos que anteceden a 1 de timoteo 6:10 nos dicen:
6:6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; 
6:7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 

6:8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. 

6:9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 


Estas y otras normas son las las que los ministros cristianos deben seguir. Están llamados a testificar con su fe, especialmente en la provisión que da Dios a sus hijos.

"Pienso personalmente que todo cristiano tiene, puede y debe pasar por las pruebas que Dios determina para cada uno. La formación de nosotros como cristianos comienza con las pruebas cuando conocemos al Señor y tratamos de hallar una solución a los problemas sin salida que se nos presentan. En esos momentos Dios trabajo en mi carácter, en toda mi vida personal y familiar, rompiendo cadenas y ataduras que venían algunas de generación en generación. Ser pasada por el molino de Dios y aceptar ese molino me dio crecimiento y comprensión de muchas cosas que se estancaron constantemente en mi vida. Me fortaleció para soportar muchas cosas que no eran aceptadas por mi antes de ser cristiana, porque la dureza de corazón no dejaba que tuviera misericordia. Cuando entendí los propósitos de Dios para muchas cosas por medio de su palabra, la iglesia y las pruebas, mejore como persona y aprendí a perdonar." 

El dinero es escaso en muchas ocasiones y hay que trabajar duro para ganarlo, por eso las personas tienden a atesorarlo, a no querer gastarlo, ahorrar más de lo necesario y evitar darlo a menos que sea muy necesario.

Cuando contamos con la bendición de Dios siempre hay abundancia, debemos ser cautos, pero tratar a los demás con la misma dignidad y respeto que nos gusta para nosotros mismos.

Cuando se retiene más de lo debido, se tienen favoritismos o no se gasta racionalmente se pierde la bendición. No debemos tomar la actitud mundana de querer que los menos favorecidos económicamente o ministerialmente se tengan en poco, anden detrás de los que tienen la autoridad y el dinero para recibir ayudas o ser favorecidos en la enfermedad o necesidad económica de forma poco decorosa y como si se pidiera limosna. 

La biblia también nos habla al respecto en 1 Juan 3:17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? 3:18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. 

La iglesia dará cuentas a Dios de cómo maneja sus finanzas y es responsabilidad de ella administrar los dineros que se reciben de ofrendas y diezmos. Nosotros como cristianos debemos dar cuenta de cómo administramos el dinero que ganamos y si lo ganamos honradamente, en qué gastamos el dinero y si lo gastamos sabiamente.

Debemos tener como un sello en nuestro corazón la palabra de Dios, saber que confiadamente podemos llegar al trono de la gracia y no solo clamar misericordia, sino pedir todo lo que necesitamos. 

Dice en Isaías 58:9 Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad; 
58:10 y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía. 

58:11 Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan. 


Son promesas eternas, Dios no miente y dice su palabra que busquemos primeramente el reino de Dios y su justicia y lo demás nos será añadido. Dios conoce las añadiduras que necesitamos, solo debemos afinar nuestro ser entero a lo que quiere de nosotros, a lo que nos da y veremos su Gloria en toda su plenitud y recibiremos provisiones muchísimo más abundante de lo que esperamos.

Sólo debemos creerle a Dios, saciar nuestro corazón con su palabra, aprender todo lo que Dios nos habla por medio de la Biblia, la iglesia y guiarnos por el Espíritu Santo de Dios. Pedir como conviene no lo sabemos, pero el Espíritu Santo nos guia a toda verdad.

En el libro de Santiago 4:2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 
4:3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.  

Que dura es esta palabra, pero tan real en ocasiones. Por esta y otras razones Dios cierra sus oídos a los pedidos de los hombres. Porque muchas veces pedimos mal, para deleites, para la carne, para ser contenciosos, para sentirnos bien y más que los demás y Dios no se agrada en la vanidad, en lo que no aprovecha.

Nosotros como cristianos sabemos que nuestro Dios suplirá conforme a sus riquezas en gloria y dice en el libro de los salmos, Salmo 37:25 Joven fui, y he envejecido,
Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan. Es y debe ser una palabra rema para nosotros. 

"Dios no me desampara, ni he tenido que mendigar hasta el día de hoy. Por su gracia a dado sanidad a mi vida y a mi familia, dandome esa provisión inagotable y abundante siempre; a pesar de dificultades y muchas circunstancias siempre ha habido alimento en mi mesa y no ha faltado el vestido, médicos, medicina e incluso dinero y mucho más."

¿Piensas o meditas en si lo que estás pidiendo a Dios, esta en su voluntad o simplemente piensas en lo que quieres; sin importar lo que Dios quiere para tu vida? Esta pregunta y otra debemos meditarlas para poder pedir racional y sanamente a Dios las provisiones materiales y espirituales que necesitamos.

Dios te bendiga

Nuera eres y suegra seras

La Sabiduría 

A casi todas las mujeres nos falta sabiduría para relacionarnos con nuestra familia política. En la vida tenemos diferentes papeles y la conformidad es algo que se aleja rapida y facilmente del pensamiento de todos.  Anhelamos lo que tienen los demás, nos falta aprecio por lo propio, por nuestras familias, nuestras posesiones y todo aquello que conforma una vida.

Asi le pasaba a Sansón con el pueblo de Israel, prefería a las mujeres filisteas en vez de tratar de encontrar una esposa en medio de su entorno.

En la vida tenemos situaciones que impiden tener buenas relaciones entre madres y nueras generalmente; también se da entre suegras(os) y yernos. Así una larga lista de falta de armonía entre familiares de todo tipo.

Es muy difícil juzgar a las personas, lo que si debemos tener en claro es que no debemos atizar el fuego. Aun en el seno de las familias más cristianas de la tierra hay disensiones y pleitos. Pero aquella mujer sabia de la que nos habla el libro de proverbios, sabe que puede encontrar un camino para sobrellevar cualquier situación y poder sortear de un modo decoroso estas situaciones.

Proverbios 14:1 La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba. Vemos que la mujer debe ser la sabia, el hombre tiene que pedirle a Dios sabiduría para gobernar no solo su vida, sino también su heredad, como un dia se la pidió el rey Salomón a Dios para gobernar el reino que había puesto en sus manos por medio de su padre el rey David.

El libro de proverbios tiene sentencias muy sabias, que debemos apreciar y aplicar en nuestra vida para poder resolver las dificultades familiares. Un proverbio Muy lindo y que quizás la persona que no conoce a Dios de una forma muy intima lo rechace y es el Proverbio 15:1  La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor. 

Cuando hay contiendas, no es fácil guardar silencio e ignorar las situaciones que se presentan. EL poder de los cristianos está en la oración, Dios ha dado armas, como lo dice en 2 Corintios 10:4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 

10:5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 

10:6 y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Esas armas poderosas en Dios que destruyen toda fortaleza y los argumentos que se levantan en contra nuestra, son la oración de adoración, intercesión y guerra espiritual. El ayuno, la obediencia, teniendo una vida agradable a Dios.

Dios castiga la desobediencia en nosotros y en los demás. Cuándo estamos en obediencia perfecta, sabemos que vamos a ser libres de la opresión del enemigo que por medio de estas personas  nos afligen de alguna manera.

Es un proceso que debemos vivir para que la obra de Dios se realice principalmente en nosotros y en las demás personas como suegras y nueras, padres e hijos, cónyuges y toda relación que se tenga en la vida de familiaridad o amistad.

Cuando las mujeres están acostumbradas a tener mando, es muy difícil para ellas dejar ese lugar principal en la vida de sus hijos. La Biblia también dice en Génesis 2:24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. 

Esto quiere decir que debemos abrir paso a las nuevas generaciones para que ellas en su inexperiencia aprendan los caminos del matrimonio, con su compañero(a) y sus hijos, en completa y sana libertad. Aunque no esta demas recibir los consejos de las personas mayores y con más experiencia, se debe recordar que a todos nos gusta manejar el hogar y los hijos como de una manera propia. Sin que las intervenciones de las madres y las suegras sean obligación. 

Es difícil para las mujeres mayores aceptar los cambios sociales tan repentinos y muy diferentes a los de hace tan solo dos o tres décadas. Gracias a las comunicaciones y las nuevas tecnologías, el mundo está cambiando muy rápidamente, especialmente en los estratos más altos. La juventud tiene nuevos parámetros de comportamiento que la mayoría de las veces chocan con la estabilidad de lo que se pensaba que era lo correcto para nuestros padres e inclusive abuelos.

No podemos obligar a que los adultos mayores entren a la fuerza en estos cambios y modernismos que afectan negativamente a las personas mayores, especialmente los más ancianos. Las personas deben tratar de encontrar un equilibrio para poder tener una convivencia sana.

Es muy fácil entrar en vana palabrería y discusiones que no llevan a ninguna parte, pero si dejan heridas y rechazo de parte y parte. A todos en ocasiones nos falta prudencia para tratar a los demás, pero un buen consejo a tiempo ayuda a mejorar las relaciones.

La obediencia se trata de no sacar excusas para justificar nuestro proceder. Cuando recibimos un alto, debemos aceptar que podemos cambiar esa situación en un futuro próximo, decir que trataremos de no caer en la misma circunstancia, aunque en ocasiones no nos escuchan, no aceptan nuestras palabras.

No podemos entrar en los hogares de las personas, en su integridad o actitudes para forzarlas a aceptarnos, cuando hay un claro rechazo de alguna de las partes. En ocasiones aunque se tenga la razón, hay que retroceder y esperar un mejor momento para hacerle ver a las personas lo que nos aqueja.

"Los españoles tenemos un temperamento muy fuerte. Vivaz y contencioso, estamos acostumbrados a mandar, podemos decir que es una herencia ancestral que es muy difícil de controlar en ocasiones. Esto me hace recordar a mi madre y observaciones muy tajantes que hacia constantemente para aclarar que ella era la madre y nosotros las hijas. El pueblo español es un pueblo de temperamento luchador, que no se arredra fácilmente y chocamos mucho con ella cuando crecimos y queríamos tener nuestra propia vida. Mi madre era muy mala suegra, adoraba a sus nietos y queria tambien controlar muchas cosas, así que hemos tenido que pasar por un largo proceso de sanidad e integración para poder relacionarnos con las personas, debido al celo excesivo que ella mantenía con nosotros."

Podemos entender más fácilmente el choque que se presenta entre suegra y nuera real en España. Las redes y todo medio informativo hace énfasis en las diferencias que tienen su majestad Doña Sofía y la actual esposa del rey de España Doña Letizia.

"Mirando los toros desde la barrera" dicho muy español, concluimos que no se llevan muy bien. Unos tomaran partido por Doña Sofía y otros por Doña Letizia, en mi caso personal he sido nuera por muchísimos años y se por experiencia que no solamente se tiene que socializar con los suegros, sino también con los demás familiares y en este caso Doña Letizia tiene la desventaja de tener una muy grande familia política por parte de los padres de su esposo que tienen títulos y una serie de tradiciones reales que datan de siglos y siglos de realeza.

Es una situación en la que las personas que están alrededor deben tener una gran prudencia, tacto y educación para manejar de forma discreta estas situaciones.

La reina Letizia a pesar de no ser una jovencita, es una mujer muy joven para el status no solo social sino real que debe desarrollar. Necesita muchas ayudas idóneas, calificadas y amorosas para dar un buen consejo a tiempo.

El mundo tiene sus ojos puestos en ellas, muchas personas querrán que el problema crezca, que se presenten situaciones que las desacrediten y mucho más, para llenar de noticias las páginas de las redes sociales y noticieros, revistas y en fin todo aquello que llena el consumismo social.

Aquellas personas de bien que se sienten felices de ver una familia bien constituida, seguramente colaboran para que los tropiezos sean mínimos. Recordemos que como seres humanos erramos muchas veces y que los cristianos debemos aprender de los demás, para no caer en los mismos errores y comportamientos.

Las relaciones familiares e intereses de todos no son las mismas, pero si no seguimos nuestros propio consejo y seguimos la palabra de Dios, seguramente vamos a encontrar soluciones satisfactorias para nosotros y los demás familiares en contienda.

Nada es fácil, ninguna situación es imposible de solucionar por medio del poder de Dios. Los cristianos debemos saber que daremos cuenta en aquel día de nuestras buenas o malas actitudes y que debemos  en el papel de nuera, madre o suegra, acudir a aquel que todo lo puede.

Cuestionarnos primeramente nosotros, para saber si estamos haciendo las cosas correctamente o estamos perdiendo la visión y olvidando lo que Dios quiere hacer por medio de nuestro testimonio.

Cuando hay brechas en las relaciones familiares, esto impide una buena relación de pareja en ocasiones. Debemos ser como la mujer sabia que edifica su casa, sobre la roca que es Jesucristo.

¿Has tenido problemas en las relaciones con hijos, suegras, nueras, padrastros y otra clase de familia? Seguramente por esto es muy razonable estar prevenidos en ocasiones. Dios hoy quiere restaurar tus relaciones, dale ese espacio para hacerlo.

Dios te bendiga

Raíces de amargura y el cristiano

Amargura de corazón

Primero que todo la amargura es un sentimiento negativo, en el sentido de que no es sano y perjudica emocionalmente a la persona que padece alguna clase de amargura. Hay amarguras que tienen diferentes razones o causas para que existan en el corazón del hombre.

La definición de amargura nos ayuda a concluir que es un sentimiento que produce un dolor profundo como si nos hubieran herido con un cuchillo muy afilado, punzón o con un aguijón fuertemente, que nos destempla y lo sentimos en todo el cuerpo.

La amargura en ocasiones es rápida y certera, también va entrando en los corazones y formando una fuerte raíz a medida que se reciben ofensas y otras clases de sufrimientos como maltrato, rechazo y mucho más, generalmente de forma injusta.

Cuando nos ofenden siendo cristianos o no, sentimos que la culpa le corresponde a la persona que nos ofende y nos sentimos libres para sentirnos llenos de ira e ir rebosando amargura.

Hoy quiero hablarte de otra clase de amargura y es la amargura que produce no tener aquello que deseamos. En cada persona hay muchas veces amargura que proviene de no haber nacido con los padres que querían, no haber tenido la vida que desean o la capacidad económica para estudiar la carrera que aspiraban, no haber obtenido la relación amorosa que anhelaban, prosperar en lo que les gustaba y asi un sin fin de deseos frustrados y una vida que no es la que se desea.

Si alguna persona nos hace ver nuestra mala actitud, nuestro pecado, seguramente nos molestamos y quizás hasta no lo reconozcamos, siendo ásperos con la persona que nos quiere hacer recapacitar. Muchas veces la amargura de corazón nos acompaña durante tanto tiempo que ni siquiera sabemos que estamos amargados.

Efesios 4:30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 
4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 
4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.


No debemos contristar al Espíritu Santo de Dios, negando a nuestro entendimiento a que reconozca las raíces de amargura que tenemos. Impidiendo la labor de Dios en nuestras vidas; así como Dios endulzó las aguas amargas de Mara, cuando los israelitas no tenían donde beber porque eran aguas amargas, nosotros debemos permitir que endulce nuestra alma y la libere de toda falta de perdón que es una de las motivaciones por las cuales la amargura se enraiza en el corazón del hombre.

Debemos perdonar, pero más que perdonar, razonar para entender que tenemos la gracia divina y que somos más que vencedores por medio de nuestro señor Jesucristo y como dice en Filipenses 3:13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante.

La visión espiritual y material se pierde cuando se tiene amargura, no hay un espíritu esperanzado y la condición de la persona amargada no es la mejor. Las decisiones y todo lo que hace una persona llena de amargura están dirigidas por esa amargura. La perspectiva es limitada, no hay libertad para juzgar y todo lo determina según este espíritu.

Generalmente culpamos a Dios por dejar que los impíos prosperen y la envidia puede atenazar el corazón. Job se aborreció el mismo y así puede acontecer con nosotros. Podemos aborrecer el lugar en el que vivimos, las cosas que hacemos y hasta las que tenemos por la gracia de Dios.

La amargura ayuda a que nos imaginemos que las personas están en contra nuestra, a que veamos cosas que en realidad no tienen el sentido que nosotros le damos. También como Coré (Números 16) se rebelo por puros celos, dice la biblia que su corazón estaba lleno de celos amargos y nadie lo notaba, dando lugar al diablo.

La persona amargada esta llena de enfado, se mantiene irritada, exaltada, por cualquier cosa tiene discordias, se deprimen y pueden tener toda clase de enfermedades reales e imaginarias.

Cuando la amargura esta causada por las ofensas de los demás, recordemos que debemos dejar lugar a la ira de Dios, la venganza es de él y únicamente de él. No es facil perdonar, no es fácil sacar las raíces de amargura del corazón, pero con la ayuda de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo podemos hacerlo, dejar de pensar en lo que fue y no llegó a ser por causa de..., lo que sufrimos, lo que nos costó esto o aquello por culpa de...

Abrirse, contar lo sucedido ayuda a solucionar en parte el dolor pasado. No hacerlo a todo aquel que quiera escucharnos, tenemos entrada al lugar santísimo, al mismísimo trono de la gracia para implorar a Dios misericordia, sanidad y todo aquello que necesitamos, que sentimos. Así como lo hacemos con un amigo, contándole nuestras cuitas, asimismo debemos hacerlo con nuestro amado padre celestial contándole lo que nos acontece, el escucha y responde.

"En mi vida ha habido mucha amargura, por diferentes causas y nunca la hubiera reconocido si no hubiera sido por un estudio bíblico en el cual el predicador preguntó: ¿Quiénes de los que están aquí tienen amargura en su corazón?  sin darme cuenta levante la mano y a partir de ese momento me di cuenta de cuánto resentimiento y muchas otras emociones desagradables tenía guardadas en mi corazón, por diferentes hechos acontecidos a lo largo de mi vida."

Cuando nos vengamos de las personas que nos hacen daño de alguna forma, estamos dando un mal pago por lo que nos hacen y cayendo en un desatino tremendo. Si nos vengamos no solamente estamos tomando el lugar de Dios, usando nuestro orgullo, la conciencia se emponzoña y corrompe, llena de veneno a otras personas implicadas y Dios no va a obrar en la persona o personas y mucho menos en nosotros.

La primera y única solución para el verdadero cristiano es descansar en Dios, entregarle todo a él, clamar y  perdonar. El perdón nos ayuda a quitar toda  raíz de amargura que quiera brotar en nuestros corazones. Indudablemente nos duele cuando nos hacen daño de cualquier forma, especialmente cuando estamos descuidados y no esperamos ningún mal de las personas con quienes tratamos a diario.

"No recuerdo exactamente que me dijo una señora amiga un día, la apreciaba mucho y le hice un comentario sobre algo sin ninguna malicia y ella me respondió con grosería y mucha brusquedad. Sentí como una punzada de dolor en el corazón por su mala actitud y realmente me hizo sentir muy mal durante mucho tiempo. Ore mucho por mi y por ella, hasta que el Señor sanó de tal forma mi corazón que ya no recuerdo ni qué fue lo que me dijo."


También podemos acostumbrarnos a hacer alguna clase de dinámica que nos ayuda a entender lo que sentimos y porqué lo sentimos. La empatía juega un papel muy importante a la hora de perdonar y olvidar ofensas.

Es más fácil perdonar cuando amamos mucho a una persona que a otras que no le tenemos el mismo cariño. Eso está en el corazón del hombre, es un mal social la falta de perdón, las naciones están llenas de odios, rencores, guerras, discriminación y toda una serie de enfermedades espirituales que se transforman en agresiones por los prejuicios y falta de perdón.

Aun en las iglesias en ocasiones se siente esa tensión, esa falta de amor y reconciliación, rencores ocultos que dañan la obra de Dios. Debemos huir de esas situaciones y no olvidar que Dios es el único que puede hacernos sentir su gracia sanadora. Encontrar consuelo en él y su palabra es primordial para que sanemos nuestra vida y las de las personas que se contaminaran con nuestra amargura.

Debemos vivir teniendo corazón agradecido con Dios. Disfrutar y deleitarnos con lo que tenemos en el presente, seguir en la lucha para obtener las metas deseadas y posibles, dejar de pensar en lo que queremos y no podemos obtener; bien sea porque no está en los planes de Dios para nosotros o porque no tenemos la capacidad para obtenerlo.

Seguir comprometidos con Dios, sin olvidarlo a él por estar pendientes del ministerio y las cosas personales. Entregarle todas aquellas cosas que nos perturban, decir como dijo un día el rey David a Dios en el Salmo 19:12 ¿Quién podrá entender sus propios errores?Líbrame de los que me son ocultos.

La sabiduría es de Dios, el que escudriña los corazones por medio de su Santo Espíritu es Dios y únicamente el puede ayudarnos a restaurar nuestra vida. Es de sabios que rectifiquemos, librarnos del pecado y de necios negarnos a reconocer nuestros errores.

La liberación de las raíces de amarguras acumuladas en lo más profundo del corazón es algo hermoso, ser libres es una gran bendición. 

Hoy te digo deja esas cosas del pasado atras, perdona, olvida, comienza un nuevo día con la gracia vivificadora de Dios y recuerda lo que dice Hebreos 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. 

El propósito de Dios

El propósito de Dios y el propósito del hombre


La voluntad de Dios es buena agradable y perfecta, la del hombre no. Aunque debería ser igual a la de Dios, pero el pecado y la separación han hecho que el hombre en su libre albedrío viole las disposiciones de Dios actuando en su carnalidad y queriendo cosas contrarias a la voluntad de Dios.

Dios cuando creó al hombre, dice la biblia fue a su imagen y semejanza. Génesis 1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 

Dios era libre, es libre, soberano, y quería que el hombre tuviera esa misma libertad. Libertad no libertinaje, obediencia a su creador, porque de antemano le dio una heredad, le dio posesión del jardín del Edén y de todo lo que había en él. No solo eso, sino que les dio autoridad total sobre la tierra.

Les dijo sojuzgad la tierra y señoread en ella. Génesis 1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 

Podemos ver la realidad de esta palabra en que Dios los deja solos para que hagan su labor, para que vivan conforme a lo que él les había dicho.

Vemos que desde el comienzo Dios tuvo un propósito específico, la tierra estaba desordenada y vacía, la lleno de cosas maravillosas y creo al hombre. Nos creó, de una forma perfecta, completa. Así hoy en día Dios también tiene propositos, propositos de bien y no de mal.

Primeramente necesita capacitarnos, para que podamos cumplir ese propósito y no quedemos a mitad de camino o quizás ni siquiera lo emprendamos en algunas ocasiones.

Por esta razón muchas veces Dios nos quita el sillón de comodidad en el cual nos sentamos. Para esto Dios nos mete en situaciones que prueban nuestra necesidad de cambio, de dirección, corrección, para madurar como personas y ser mejores cada día, para quitar nuestras incapacidades y darnos un norte, una salida, una nueva vida en Cristo.

Cuántas veces nos sentimos frustrados porque queremos algo, anhelamos obtener cosas, solucionar situaciones, vivir en otro lugar, un cambio radical en la vida, obtener el amor anhelado de un hombre por una mujer o de una mujer por un hombre y por más que se lucha no se obtiene lo que se desea.

Cuando estamos en la voluntad de Dios debemos aceptar lo que nos da. Pedir su perfecta voluntad para aquellas cosas que deseamos intensamente y que no son la voluntad de Dios para nosotros, por lo tanto no las obtenemos.

"Cuando he orado por muchas cosas en el largo camino cristiano emprendido, siempre le he dicho al Señor que se haga su perfecta voluntad; no la mía. Dios sabe que es lo mejor para mi, le digo que me haga entender y aceptar lo que quiere para mi vida, aunque me duela, en ocasiones sufra mucho y no quiera esa voluntad de Él en mi. Hay muchas cosas que no he entendido en el momento, orando y confiando en Dios han llegado las respuestas, dándome cuenta que la sabiduría es de Dios y mía la confusión de rostro como dice el libro del profeta Daniel."

Daniel 9:8 Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro, de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres; porque contra ti pecamos. 
9:9 De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado, 


Debemos ser sensibles a la voz del Espíritu Santo de Dios, dejarnos guiar por él, avivar el don de Dios en nosotros. Seguir su guía, vemos lo que dice en Romanos 8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 

El que intercede y nos ayuda en nuestra debilidad es el Espíritu Santo,  lo hace con gemidos indecibles, esto quiere decir con fuerza, denodadamente, solo tenemos que confiar y descansar en Dios y saber que si seguimos esa guia obtendremos respuestas y bendición.

Romanos 8:27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

Nuestro corazón es engañoso, Dios por medio del Espíritu santo discierne las intenciones de nuestro corazón, pero el Espíritu Santo intercede conforme a la voluntad de Dios.

Romanos 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 

Todo es todo, Dios usa todo para terminar bendiciendonos, aunque muchas veces no entendamos en el momento, debemos saber que Dios todo lo utiliza para nuestro bien y el nos tiene en sus manos preciosas.

Casi siempre luchamos por encontrar respuestas, por llenar nuestras necesidades conforme a nuestra voluntad, sin contar con la voluntad de Dios. Sin preguntarle a Dios en oración si lo que pedimos está conforme a sus propósitos, si eso que con tanto afán anhelamos y pedimos repetitivamente es lo que Dios quiere o tiene preparado para nosotros, si está en su perfecta voluntad y lo primero es si esto que pedimos nos conviene, conviene a nuestra vida, a nuestra salud espiritual y a todo lo que está a nuestro alrededor.

Hoy te insto a que trates de encontrar las respuestas a tus preguntas, a que te llenes de la unción, que con la llenura del Espíritu Santo de Dios entiendas cuáles son los propósitos de Dios para ti, si estas en obediencia a ellos o si estas resentido y tratando de encontrar tu voluntad carnal para tu vida.

Encontrar el fruto del Espíritu Santo de Dios, que es uno solo y abarca estas grandes grandes obras en la vida del cristiano, dice en Gálatas 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 
5:23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 


Manifiestas son las obras de la carne y cuando estamos en ellas, nos encontramos fuera de la voluntad de Dios, en pecado y sin la salvación que da Jesucristo por medio de su muerte, muerte de cruz y resurrección.

Gálatas 5:19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
5:20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 

5:21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. 

Es clara esta palabra y debemos renunciar a todas estas cosas, vivir en santidad, sin la cual nadie verá a Dios.

Dios te bendiga


Ley de siembra cosecha

Como siembras y cosechas

1 Corintios 9:10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,

9:11 para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios. 

Siempre escuchamos hablar de las leyes de siembra y cosecha, que debemos sembrar para recibir y... así muchas formas de tomar la siembra en el evangelio, en las iglesias y en Dios. Si sembramos cosechamos y si no sembramos o sembramos escasamente así mismo cosecharemos.

En la juventud se es un poco descuidado, estamos acostumbrados a recibir y dar poco o no dar nada. Llega un momento en la vida en que nos damos cuenta que no recibimos porque no hemos dado. Hay que comenzar a sembrar temprano para recibir temprano.

La Biblia nos habla sobre la siembra y la cosecha, nos dice que Dios da semilla al que siembra y también, que cuando sembramos recibimos multiplicado.

Recordemos que si sembramos una sola semilla de mango, al cabo de algunos años será un árbol y dará cosechas de muchísimos mangos anualmente. 

Para activar la ley de siembra y cosecha hay algunos elementos que debemos tener en cuenta.
  • EL sembrador quien va a sembrar para a su tiempo recoger el fruto.
  • El campo donde se siembra, con las condiciones adecuadas. Recordemos que sembrar en buena tierra va a dar un fruto abundante. También se debe tener en cuenta el tiempo de la siembra.
  • La semilla a sembrar. Es importante sembrar una buena semilla para que a su tiempo germine y dé el fruto apetecido.
Sabemos que es un ley espiritual. No solo se siembra para recoger una cosecha, venderla y obtener dinero de esa siembra. El pensamiento del hombre generalmente es recoger abundante dinero, obtener cosas materiales por medio de lo que se siembra y es un error grande pensar de esta forma tan carnal.

Primeramente como cristianos debemos darle a Dios, también debemos dar en las congregaciones para la manutención de la obra de Dios. Dar a nuestros hermanos en necesidad, ayudar no solo económicamente sino de una forma efectiva en la visitación, acompañamiento y otras cosas que nacen del carácter cristiano dedicado al servicio, sin esperar otra recompensa que la bendición de Dios.

Quizás esperar una sola recompensa como la bendición de Dios puede parecer poco a muchos, pero es la única que en realidad no solo enriquece, sino que da paz, y todo lo que podemos desear en la vida. Llega de forma inesperada, como menos la esperamos, pero llega con alegría y son bendiciones que si las sabemos conservar vamos a mantenerlas.

"En una ocasión me contaba una hermana que tuvo un sueño, en el que ella estaba en la casa de una hermana en la fe y la hermana abría el refrigerador tratando de encontrar algo. A la vista estaban tres coliflores grandes y hermosas, se veían frescas, pero la hermana buscaba con afán más adentro del refrigerador hasta que encontró una coliflor que no estaba muy fresca y se le había cortado un pedazo en la parte de arriba, porque estaba en mal estado. La hermana le dio esa coliflor y le dijo: tome hermana para usted. Como vemos este sueño es bastante claro, la hermana trato de dar, pero no escogió lo mejor, sino que quiso  encontrar algo que no le hiciera mucha falta y que quizás era lo que consideraba que sobraba. Esto me trajo a la mente esa parte de la biblia que nos dice que como amamos a Dios que no lo vemos y a nuestro hermano que si lo vemos no lo amamos, cuando amamos a una persona queremos siempre darle lo mejor."

Así es la siembra espiritual, si damos poco recibiremos poco o quizás nada, no causará la alegría y satisfacción como cuando damos en abundancia y con alegría.

Cuando con honestidad de corazón hacemos las cosas, damos para el Señor, damos para la obra de Dios, damos para nuestras familias y así en la medida de nuestras fuerzas y sin perjuicio para nosotros, ayudamos en todo y por todo, vamos a recibir en una medida muy abundante, sin saber cómo o porqué esa bendición es tan grande.

Muchas veces las personas no se dan cuenta de esta condición que tienen. Están acostumbradas a no dar, a dar muy escasamente, a desear tener ellas únicamente, a dejar olvidadas sus obligaciones y responsabilidades. 

Creen que actuan correctamente siempre y quieren lo mejor para ellas, no aceptan cuando se les hace ver sus actitudes. Estas personas no se acuerdan de los beneficios recibidos durante su vida, siempre quieren acomodarse, aunque los demás no tengan la obligación, se recargan, abusando en ocasiones de la bondad de todos y cuando les llega el tiempo en que tienen necesidades de diversas clases no hay quien les de o quien se acuerde de ellos.

Debemos desear tener esa paz y refrigerio que Dios da, de manera perfecta, sin olvidarnos de sembrar, de dar, de hacer la obra de Dios, de bendecir con nuestras oraciones a todos y en todo.

Cuando hacemos estas cosas, aunque estemos en pruebas y dificultades llegará el momento en que Dios comienza a bendecir y está bendición llenará nuestras vidas de gozo y alegría interminables, de grandes satisfacciones, de muchísima paz.

Sembrar es dar, sembrar es querer ayudar a los que están necesitados. Muchas veces dar una sonrisa, una voz de aliento, acompañar, leer la biblia a alguien que no está en capacidad, visitar los enfermos y muchas cosas más tendrá grande recompensa de parte de Dios.

Debemos perseverar, dar sin esperar nada a cambio, saber que cuando sembramos para Dios o damos al pobre a Jehová préstamos.

"Recuerdo un joven que me contaba de una vez en que había dado una ofrenda de corazón, la pidieron y el sintió darla, Dios se la devolvió multiplicada. La siguiente vez ofrendo con el pensamiento de ser bendecido otra vez de la misma manera y no recibió lo esperado."

Esto acontece cuando damos desinteresadamente y de corazón, cuando lo hacemos en la carne para recibir, Dios nos da una lección de entendimiento. El bendice cuando él lo considera, no cuando en nuestra carne queremos ser bendecidos.

Dice en Santiago 4:3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. Es una realidad que algunas veces pedimos en la carne, para deleites y cosas que no aprovechan, debemos dar con alegría y saber que a nuestro tiempo recibiremos y que cuando el egoísmo y los malos deseos dominan la mente es difícil encontrar satisfacción y felicidad en lo que obtenemos.

¿Has visto la bendición en lo que das? ¿A quien das y como das? Estas y otras preguntas debemos hacerlas para que las personas comprendan que la bendición está en dar, en sembrar para el reino y especialmente en la famili de cada uno.

Dios te bendiga