Dios y el hombre


¿Qué espera Dios de nosotros?

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;  porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

                                                                                           Santiago 1:19-20

Muchas veces se dice que se es cristiano, pero en realidad no sabemos el significado especial de esta palabra.

En las relaciones diarias siempre esperamos que las personas nos traten con cortesía,  respeten nuestro espacio y una cantidad de actitudes más. A  veces nos sentimos decepcionados porque no encontramos la suficiente comprensión y buen trato que creemos merecer.

Pero cuantas veces nos preguntamos si estamos usando la actitud correcta con las personas que tenemos a nuestro alrededor?  ¿Con todos aquellos que decimos amar y que no se lo demostramos ni siquiera tomándolos en cuenta para los pequeños detalles de la cotidianeidad de la vida?

Muchas veces nuestra prepotencia nos impide ver las cosas y actitudes que tenemos dejando mucho que desear frente a las demás personas. En vez de amor, demostramos ira, contiendas, deseos de echar a un lado al que entorpece nuestro camino o quizás vanagloriosos, creyendo que todo lo que hacemos, decimos es lo mejor y lo que mas vale.

Debemos ver que es lo que nos esta robando la atención de las cosas importantes de la vida, del servicio a Dios, de predicar su palabra, de ayudar a las personas que sabemos tienen necesidad.

Quizás el estar frente a un ordenador demasiadas horas al día, mirar la televisión, en otros casos es mas grave la situación de adicción a cosas como la pornografía, las drogas y un sinnúmero de cosas que se roban la belleza de la vida y nos mantienen atados, en pecado, olvidando lo que Dios esta esperando que pongamos en practica para tener una vida plena de amor y paz en el espíritu, unidos a él.

Como dice el versículo del comienzo, debemos ser prontos para oír  o sea escuchar lo que Dios primeramente y los demás tienen o quieren decirnos, tardos para hablar y así evitar ofender a los demás con nuestras palabras, por ultimo tardos para airearnos, porque muchas veces la ira ofusca el entendimiento e impide que se tomen buenas decisiones.

La justicia de Dios no la comprendemos, pero es perfecta y es uno de sus principales atributos, por eso debemos confiar en que lo que el hace es lo mejor para cada uno de nosotros.

Dios los bendiga

Jadeen