¿La bendición de Dios es para todos?
La
bendición de Dios es para todos, primeramente, nos ha dado la vida, el aire que
respiramos, nacer en una familia y muchas cosas más. Las bendiciones de Dios,
aquellas que da a sus hijos no son para todos y muchas veces aun sus hijos la
pierden por diferentes causas.
La
biblia nos dice que su bendición enriquece y no añade tristeza con ella y también
que busquemos primeramente el reino de Dios y las demás cosas nos serán añadidas.
Sabemos que la oración es fuente de poder y por medio de la oración y
comunicación con Dios le pedimos cosas que Dios en muchas ocasiones nos concede
más grandemente de lo que esperamos, hay otras que tardan y algunas no llegan.
Hay
varias leyes espirituales con respecto a las bendiciones de Dios, pero una de
las mejores y mayor es la del dar, en el nuevo testamento se habla de dar, dice
en Lucas 6:38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada,
remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con
que medís, os volverán a medir.
Esta es una enseñanza que nos ayuda a entender el dar, cuando
damos debemos estar al mismo tiempo preparados para recibir de una forma o
medida mucho más grande de la que damos, vemos que dice: medida buena,
apretada, remecida y rebosando, que se derrama, no se puede contener en su
abundancia.
“Aquellas personas que experimentan o
han experimentado la bendición de Dios en sus vidas, más todavía en aquellos
momentos en que la respuesta ha sido inmediata saben a lo que me refiero. Una
oración en un momento de angustia clamando por la salud de las personas amadas,
una petición de diferentes clases solicitando la misericordia de Dios para la
resolución de una variedad de problemas y en fin esas oraciones que hacemos con
el corazón en la mano clamando por la protección de Dios. Sintiendo esas
respuestas inmediatas que nos llenan de paz y nos dan la seguridad de que todo
se resuelve satisfactoriamente es algo maravilloso e impide que nos alejemos de
Dios. Las he hecho en muchísimas ocasiones y para mi es muy recordada la
primera vez en que ore por mi hijo, tenía tres añitos en esa época y entro a cirugía
de urgencia, sentía una angustia muy grande y todavía no conocía al Dios tan
grande que tengo hoy en día, sentí esa respuesta inmediata, me fui llenando de
una paz y seguridad, sabiendo que todo iba a salir bien y así fue, cuando
nuestra confianza está en Dios no hay fortaleza que se mantenga en pie”.
En Génesis 12:2-3 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu
nombre, y serás bendición.
Bendeciré a los que te
bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas
las familias de la tierra.
Vemos también que es
un mandato, serás bendición ¿Por qué? Porque nos bendecirá. No solamente nos bendecirá,
sino que también maldecirá al que nos maldiga, esto quiere decir que podemos
tener tranquilidad porque Dios no va a dejar impune al que nos maldice.
Cuando damos estamos
sembrando para Dios, estamos manifestando la naturaleza de Dios en nosotros,
estamos dando testimonio de lo que Él hace por nosotros. Estamos demostrando
que su naturaleza divina existe en nosotros para no solo dar al que necesita,
sino que también Dios no va a permitir que carezcamos de nada, si tenemos para
dar es porque tenemos en abundancia, no nos falta y sobra para dar.
Recordemos que las
bendiciones espirituales son mucho más apetecidas que las bendiciones materiales,
muchas veces las personas quieren abundancia material, sin darse cuenta de la
falsedad de las riquezas materiales en ocasiones.
Dios da las riquezas
materiales con propósitos, muchas personas creen que la bendición de Dios es
mejor cuando da las riquezas materiales, pero recordemos que en ocasiones son
tropiezo para la salvación como la del joven rico. En el caso de Pedro fue de
bendición cuando dijo: No tengo oro ni plata, pero de lo que tengo te doy; en
el nombre de Jesús levántate y anda.
En Efesios 1:3 Bendito
sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda
bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, que más bendición puede anhelar el cristiano que
estar sentado conjuntamente con Jesucristo en lugares celestiales. Que rica y
linda bendición, compartir la gloria de Dios, sentarnos junto a Él, en su santo
lugar.
Recuerda principalmente debes dar,
cuando damos ya tenemos abundancia, cuando dejamos de dar, cuando retenemos la
bendición también no es retenida y perdemos mucho más que cuando obedecemos la
palabra y lo que Dios nos insta a hacer.
Vamos a tener abundancia de
bendiciones y principalmente vamos a ser obedientes cuando damos, porque Dios
nos manda a dar para probar nuestra fe y poder bendecirnos también
abundantemente.
Dios te bendiga
No hay comentarios:
Publicar un comentario