La partida de un ser querido sin la salvación

Mateo 19:14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.

19:15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí.


Vemos que Jesús cuando estaba en la tierra dijo que ellos son de Dios y es triste cuando acontecen hechos como lo que sucedió en una población ganadera colombiana, en los cuales un bus tuvo un accidente y un estallido de gasolina lo incendio y murieron X cantidad de personas entre ellas varios niños.

Los niños tienen la salvación y se van directo al corazón de Dios cuando mueren, pero los adultos si los encuentra el accidente y la muerte sin tener la salvación como dice la Biblia irán al infierno y al gran lago de fuego que es el fin de todos los que no se arrepintieron y volvieron de sus malas obras.

Esa es la gran preocupación de muchos cristianos, especialmente de aquellos ancianos que saben que se acerca el fin de sus vidas porque es ley de Dios que nacemos, crecemos, envejecemos y morimos.

La salvación es personal, de uno con Dios, podemos buscar como dice algunas denominaciones la absolución y de hecho se recibe, pero el hombre no es Dios y Dios delega funciones, pero hay leyes espirituales inamovibles y el arrepentimiento de corazón sincero solo lo reconocerá Dios en el día del juicio final ante el gran trono blanco, porque todos vamos a ser juzgados.

Es una polémica cristiana de todas las personas que participan en la lectura de la Biblia, pero solo aquellos que realmente conocen la palabra revelada, porque la estudian, la viven y tratan de seguir las enseñanzas  de su palabra pueden entender el valor de amar a sus hermanos en Cristo que los ayudan a encontrar refrigerio y a entender las claves principales de la palabra de Dios.

Por eso cuando se muere una persona que amamos de verdad y no estamos seguros de si se fue con la verdad de Cristo y se arrepintió de corazón, nos dolemos, nos dolemos de los extraños que han compartido tiempo con nosotros en el trabajo, nos dolemos del vecino que se muere y cuanto más no nos dolerá que se nos vaya un hijo a una madre, un esposo fiel a una esposa y así podemos continuar con una lista de personas amadas que nos aman y que a su vez nosotros amamos, que queremos ayudar y de pronto hasta reemplazar en ese momento difícil en que sabemos que se tiene que ir cuando está en estado de gravedad por una enfermedad terminal o quedo como un vegetal por cualquier circunstancia.

No es fácil ser médico, no es fácil para el que atiende en una funeraria o el que recibe a los deudos en todo lugar y tampoco es fácil ser un ministro de Dios en estas cosas o situaciones, pero Dios y su inmensa sabiduría debe darnos principios para poder lidiar con estas situaciones y poder ayudar a nuestros hermanos en cristo, no solamente de forma espiritual sino también de otras maneras cuando haya la necesidad.

Somos un pueblo unido y Dios es misericordioso, pero también disciplina a sus hijos y en una ocasión había un problema demasiado grave y la solución parecía casi que imposible porque había muchas divisiones y rencillas que no eran muy fáciles de resolver, pero hubo un momento en que una mujer creía que la señora evangélica era prepotente y orgullosa y pensaba que ella sola tenía la razón porque no se atrevía a decirle  que entonces porque ella pasaba por tantas dificultades y nada se le solucionaba y aquella mujer sin saber lo que pensaba la otra la mira y le dijo: “Dios da para todos lados”.

No debemos creer porque somos evangélicos estamos exentos de la justicia divina y que no nos alcanza a todos, pero los evangélicos tenemos la gracia de Dios, porque el nos sustenta y la palabra dice que en el mundo tendremos aflicción pero que confiemos el venció al mundo.