La ley de Dios y la ley del talión


Hay un escritor famoso en todo el mundo de habla hispana, no solo por la belleza de sus escritos sino por la vida disoluta que se dice llevaba.



Ni siquiera era Europeo de nacimiento, sino nicaragüense; sobresaliente escritor de la lengua española, recibió el nombre de príncipe de las letras españolas.  Félix Rubén García Sarmiento, cuyo seudónimo era Rubén Darío, periodista y corresponsal del periódico La Nación de Buenos Aires Argentina, recorrió muchos países del mundo gracias a su profesión y problemas debido a la publicación que hizo sobre problemas de su país de residencia su país.

Escribió cuentos, poesía  y prosa de gran calidad, pensando en una poesía que se llama a “Margarita Debayle” poesía hermosísimamente escrita y detalla como un cuento la historia de un gran rey y varias cosas más, lo que más me gustaba de niña era la parte en que va al cielo y se trae una estrella.

Actualmente pienso en todas esas personas que sin saber que tocan una estrella, un ángel, una princesa o una simple niña reina de sus padres, ni siquiera se lavan las manos para tocar su cabecita y desearle que Dios o el buen Jesús las bendiga dándole los merecimientos que debe tener toda niña hija de su madre o de sus padres.

Muchas veces hablamos del perdón, del amor, de todas esas maravillas que Dios tiene para sus hijos y para todos aquellos que le sirven en espíritu y en verdad y practicamos la ley del talión, ojo por ojo y diente por diente, y así si mi vecina me echa la basura, no se la devuelvo pero la dejo hay para que todo el mundo la vea cuando pase y sepan que ella me la echo y la va seguir echando hasta que se vuelva una montaña de basura.

Esto en las pequeñas cosas cotidianas de la vida diaria, pero ¿en tu corazón que tienes? ¿Qué tenemos? ¿a quién servimos?

Engañar a nuestros hermanos si sirve de momento, pero engañar a Dios es fácil (Si no es el verdadero Dios). Si no puedes orar alábale y si no puedes escuchar música cristiana o alabarlo con tus labios guarda silencio ante Dios y Dios el verdadero te hará justicia.

Puedes pensar que ya conoces esto o lo otro de los evangélicos, pero puedes saber que conoces de ti mismo, conque respondes a Dios.

Talentos y dones los da Dios, pero locos somos los hombres, hay locuras sanas y locuras insanas, cuando le creemos a Dios somos locos sanos, cuando le creemos al hombre somos locos insanos, pero cuando escuchamos buenos consejos y seguimos la palabra a medida que la vamos entendiendo alcanzamos la victoria.