Lo imposible para Dios y posible para el hombre

Hay cosas que son imposibles para Dios, no porque Dios no pueda hacerlas, sino porque el hombre en su contumaz rebeldía no entiende que la sanidad y la salvación provienen únicamente de él.

Podemos sanar físicamente nuestras heridas con remedios eficaces, quizás vivir muchos años a pesar de una mala enfermedad, pero lo que si no podemos es obtener la sanidad del alma y salvación eterna sin él, sin reconocer su deidad y grandeza.

Para unos Dios es limitado, para otros Dios es de una grandeza inimaginable y lo podemos ver, como en mi caso en los juguetes que imitan grandes hechos de la historia.

¿Quién no conoció en su niñez los apolos que imitaban al que viajo a la luna?¿Que niño no tuvo un carro o un tren, o una niña que nunca tuvo un muñeco por muy barato que fuera?

Me contaba mamá Lucy un día sobre la lavadora que ella compro para sus hijas, ella trabajaba en Venezuela y traía el dinero para alimentar a su familia numerosa, siempre le gustaba comprar lo mejor y más caro a sus hijas. No recuerdo muy bien todo lo que me decía acerca de la lavadora que había comprado, mostrándome una lavadora parecida pero igual a la que le compre a mi mamá de segunda, pero nueva.

La historia de mi lavadora se remonta a mi época de trabajo en el Banco Real de Colombia y mi amiga tal, ella se divorció de su marido y la tenía en su casa, ya se la había vendido a su hermano que al fin no se la pagaba y necesitaba el dinero, le dije: ”mi mamá necesita una, quítasela y yo te la pago de contado “ así fue, me la vendió por cuarenta mil pesos en aquel tiempo, hoy en día tienen un valor de más de un millón de pesos y se la regale a mi mamá, como todo lo que tenía en su vivienda y que era nuevo.

Porque hacia eso, porque no tenía mejor oficio que hacer con la plata y no sabía en que invertirla. Ella era mi todo, mi empleada del hogar, la que se preocupaba de mí, de que hacía y que no hacía, si salía, si entraba y demás cosas que hace una joven en toda la plenitud de su juventud y belleza.

Fue bueno porque eso y muchas enseñanzas más, nos ha mantenido unidas siempre a todos nosotros, a pesar de discusiones y miles de problemas, murió y quedamos juntas. Lo más importante fue que en aquel momento y durante muchos años esa lavadora fue usada por todos, mi mamá no tenía que dañarse las manos lavando su ropa y la mía.

Esto quiere decir que Dios nos dio la inteligencia para desarrollar formas de mantener unida la iglesia de Jesucristo, las estrategias buenas y malas de hombres y mujeres sirven para unir no desunir y para Dios es imposible unir aquello que tiene concierto con las tinieblas.

Cuando el hombre en su libre albedrío, desobedece, hace cosas que ofenden a Dios, les falta la debida reverencia para reconocer humildemente delante de él que pecaron y que necesitan ser renovados y que sus pecados que son sobre ellos mismos no son lavados con la sangre de Cristo.

En Internet vi una fotografía y un artículo sobre una iglesia antagónica a las tradicionales, ningún cristiano nacido de nuevo puede pisar un lugar donde se rinde culto al mal, porque muere, espiritualmente retrocede al lugar del que Dios lo saco.

No podemos exponer lo que son las hechicerías, brujerías, ni entrar a esos lugares de cultos satánicos, porque nos contaminamos, pecamos, es suficiente para nosotros saber que desagrada a Dios, para no exponernos al mal.

En España le di una palabra que me dio Dios a una amiga, decía: “Los hombres piden señales del cielo para creer, pero nosotros le pedimos señales terrenales para saber si es de él, lo que nos ofrecen”. Muchas veces hay proposiciones que son de hombres y nos equivocamos, pero Dios en su infinito amor las convierte en bendición, como la lavadora y todas las cosas que le regale honestamente y de mi propio dinero a mi mamá.

Por eso antes de que aceptemos las proposiciones de los hombres, es importante doblar rodillas, ver quien nos ofrece esa oportunidad o probar los espíritus, como dice la Biblia.