Siembra y cosecha

La palabra de Dios toda es para el que la lee, no solamente para nosotros los cristianos, aunque hay palabra que nos habla, nos redarguye y muestra nuestras malas obras, siempre no se sigue esta palabra.

Cuando leemos la palabra así no hayamos creído en Jesucristo como Señor y salvador, ya Dios nos habla.  Hay una causal muy especial que se llama sembrar por sembrar, se siembra sin esperar cosechar, únicamente porque somos solidarios en nuestra calidad de hombre-hombre o mujer-mujer, amigos con amigos o  amigas, etc.

Esas siembras siempre van a dar fruto abundante cuando no se hace con condiciones, como por ejemplo una cuñada que tuve, ella fue especial conmigo en medio de la situación que vivía y le agradezco hasta el día de mi vida que así haya sido.

Esas situaciones nos ayudan a comparar y mantener un punto de equilibrio en lo que es ayudar a los demás, sin perjudicarnos en ocasiones. Un día se tiene y de pronto otro no tenemos nada, pero el haber sembrado va a mover la mano de Dios para que recibimos en la necesidad.

Debemos mantenernos alejados de aquellas personas que les gusta recibir y recibir sin nunca dar. De esas personas habla el libro de proverbios, hablando de las cosas que nunca se sacian de hacer mal.

Proverbios 30:15-17Reina-Valera 1960 (RVR1960)
15 La sanguijuela tiene dos hijas que dicen: !!Dame! !!dame!
Tres cosas hay que nunca se sacian;
Aun la cuarta nunca dice: !!Basta!
16 El Seol, la matriz estéril,
La tierra que no se sacia de aguas,
Y el fuego que jamás dice: !!Basta!
17 El ojo que escarnece a su padre
Y menosprecia la enseñanza de la madre,
Los cuervos de la cañada lo saquen,
Y lo devoren los hijos del águila.

Siempre asociamos a la matriz con la mujer, pero el hombre también tiene una matriz espiritual, debido a que el engendra y hay muchas cosas básicas en la progenie que solo él puede darle al feto en el vientre de la madre para que su desarrollo sea completo y saludable.

Anticiparnos a Dios es muy malo, cuando no tenemos la koinonia y la decisión de fe para obedecer sus mandatos. Recordemos que cuando Sara tuvo a Isaac (cuyo nombre quiere decir risa) ya había pasado la época de parir, la matriz estaba seca, pero para Dios no hay nada imposible, así mismo la desobediencia de la descendencia de Abraham trajo juicio y muchos pecados nacionales a Israel.
Por eso cuando queremos ayudar especialmente a nuestros hijos, debemos dejar lugar a la ira de Dios y actuar en fe, perdonando para recibir muchas más bendiciones de las esperadas.

Israel a pesar de todavía no ser el Israel de la promesa, con reyes y un linaje escogido para dar a luz a Jesucristo hijo, ya estaba encaminado a tener esa promesa, trabajando para en el futuro tener la integridad necesaria para recibir al escogido entre las naciones, como dijo el profeta Isaías 9:6-7, que nos habla de un niño que