El Emigrante latino

Hace muchos años filmaron una película netamente colombiana, el cine colombiano en sus inicios se parecía mucho al cine mexicano y a medida que ha pasado al tiempo ha subido la calidad de los actores y muchas otras cosas que le han hecho perder un valor educativo que no tiene precio.



Ser emigrante y ser inmigrante son dos cosas diferentes, cuando se sale de un país con la única esperanza de quedarse en el país a donde se va y obtener una residencia se llama emigrante porque se va, y cuando se llega a ese país se es inmigrante porque está en el país al que se quería llegar y la persona se queda ilegalmente.

El sueño no el americano sino de toda persona que tiene una necesidad, es ir donde pueda suplir la necesidad.

Es algo muy complejo ser un inmigrante porque inmigrante no es solamente irse de un país a otro, en ocasiones en el mismo país se es un inmigrante y se deben seguir ciertos parámetros para lograr ser de una localidad.

Esta película me recuerda mucho a los verdaderos artistas colombianos, sin demeritar a los actuales. Se debe hacer un alto y analizar que las situaciones actuales son iguales con muy pocas diferencias.

Se le ha lavado la mugre al carro a la casa e inclusive a la ropa, muchas veces en el mercado de las pulgas de la calle 30 de Barranquilla, porque la honestidad va a de la mano con la pulcritud y a veces es mejor comprar en la calle 30 de Barranquilla, o en los mercadillos callejeros de España, antes que permitir que el que hace daño aun a la propia familia se lave la honra con las familia de uno porque le regala o le presta trapos.

Mi madre que en la Gloria de Dios ha de estar me decía”El que de ajeno se viste en la calle lo desnudan”  quiero contar una historia de una gran amiga mía, que no la he visto desde hace muchos años y que me invito a una fiesta.

No tenía algo adecuado para ponerme y ella me dijo que me prestaba una Blusa, valga la aclaración que para mí prestar quiere decir que es algo de uno lo que se presta.

No había cumplido los 15 años y me gustó mucho la dichosa blusita, así que no la devolví enseguida y me encontré con la supuesta hermana de la joven que me avergonzó y me la pidió de mala manera, se la devolví. En realidad creo que se la lleve a su casa y se acabó la amistad.

Pienso que entre una empleada del hogar que se gana la plata justamente y una joven de su hogar llena de malas costumbres y caprichosa, insensata, deshonesta, acostumbrada a mentir y aprendió las malas costumbres de los mayores en su familia, prefiero aprender de cero y tener mejores amistades como esa empleada del servicio.

Las buenas amistades del pasado, exceptuando aquellas que dan la cara y que sé que nos equivocamos en muchas cosas como jóvenes que éramos, sin querer dañar a nadie, sino que honesta e imprudentemente nos dejamos usar por adultos irresponsables que estaban llenos de temor y veían situaciones extremas y nuevas que no sabían cómo manejar siguen siendo mis amigas aunque tengan deudas pendientes de cualquier clase, porque yo no puedo solucionarle problemas a nadie, pero si soy cristiana evangélica y me congrego en una iglesia muy grande que es la Iglesia Evangélica Cuadrangular Central y acoge a todos aquellos que necesiten ayuda de la clase que sea, sin promesas de solución, porque yo personalmente veo que hay un grupo de pastores y ministros muy comprometidos con la Fe y que no debemos ofrecer dinero a personas que no conocemos y sin recibir la debida certificación del profesional que atienda.

El obrero es digno de su salario y si se contrata un abogado evangélico hay que pagar su justo salario, pero aquella persona debe saber que ser evangélico es muy serio y que debe ser algo hablado con los pastores.

Porque ser evangélico no nos libra de las tentaciones y de las malas personas que no conocen de Cristo y que tienen sed de vengar ofensas que no se sabe de qué tamaño son.
Pero yo creo en Dios y sé que Dios si se persevera se alcanza su misericordia.


¡Recuerda hermano no hay mejor dinero que aquel que ganamos con nuestro esfuerzo y con honestidad!