¿Como se está manifestando el afecto?

La manipulación y el adicto

Adicto no solo es aquella persona que consume alguna clase de droga o fuma cigarrillos, toma tinto, tomar licor, ve pornografía, sino que hay muchas clases de adicciones que consideramos pecados que debemos ocultar, pero que cuando se descubren y son bien manejados pueden acabar con muchas perversiones en las comunidades.

Hay costumbres que son a todo nivel y que se desarrollaron por el entorno y la fuerza bruta que se usaba para el trabajo.

El abuso infantil de varias formas no debe ser pasado por alto u ocultado, mucho menos las personas ajenas a nuestras familias se deben arrogar el derecho a tomar decisiones a favor o en contra de nadie sin el pleno consentimiento de sus padres o madre de vientre, esas personas no pueden tomar en cuenta o valorar cosas que no le conciernen. Si los hijos conviven con la madre quiere decir que está cumpliendo con su deber.

Salmo 51: 11-12 Vuélveme el gozo de tu salvación,
Y espíritu noble me sustente.

Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
Y los pecadores se convertirán a ti.


Entonces hay cosas y casos que ayudan a que las personas se conviertan en adictas, una persona adictas son aquellas que no pueden controlar los deseos de hacer aquellas cosas a las que son adictas.

Un adicto al dinero no puede dejar de hacer lo que tenga que hacer bueno o malo, para tener dinero. Una persona adicta a la maldad, a manipular, a querer hacer su voluntad, no puede dejar de hacerla porque quiere dominar.

El adicto le gusta dominar, hay adictos que aparentan o simulan ser  buenas personas para lograr sus objetivos. Este es el adicto al poder, la adicción al poder hace que algunas personas que no pueden obtener el poder directamente se complacen en manipular, enredar y hacer su voluntad por medio de otras personas y simulan que es la otra persona, se llenan de mañas para obtener lo que desean.

Muchas veces llegan a intentar el cambio, pero después de haber hecho mucho daño. El adicto oculta su adicción justificándose en otros, no asumiendo de ninguna forma su responsabilidad y saliéndose por la tangente.

Todos en algún momento nos justificamos, evadimos las responsabilidades, pero no debemos ser tan exigentes en algunas ocasiones, pero cuando ya vemos que la necesidad de que esta adicción se encamine porque es una adicción que no solo perjudica al que la padece sino a terceros de una forma irrelevante hay que encontrarle solución y responsabilidades.

No se puede permitir en un grupo social personas que constantemente estén abusando de otros de diferentes formas. No solo pervierten el derecho de las personas que son abusadas, sino que crean un clima de inseguridad  e inestabilidad para todos.

Muchas veces estas personas aparentan ser servidores honestos, pero en realidad están haciendo mucho daño a todos.

Amar no es alcahuetear, no es ayudar a propagar el mal.