El baúl de la abuela Ana


Recuerdo en mi adolescencia haber vuelto después de unos años de vivir en otra ciudad, regresar a la casa de los abuelos. Mis emociones fueron muy fuertes y encontradas, me abrió la puerta mi hermanito al cual quería mucho y me sentí feliz del regreso.


La casa no había cambiado en su construcción, pero si había cambios visibles que enseguida me hicieron recorrer la planta baja, mirando todas las cosas que se habían hecho en el lugar.

En la sala en medio de las dos mecedoras de mi abuela estaba un baúl grande, no tuve necesidad de abrirlo, sabía que no había nada adentro y que era un adorno; un adorno que me gustó mucho.

Tuve la certeza de que no había nada dentro del baúl y en aquella época ni siquiera me causo curiosidad mirar dentro de él. Es raro que podamos entrar en la vida del hogar de los abuelos sin estropear nada e integrarnos al ambiente nuevamente cuando somos parte integral del corazón de las personas que nos aman.

Algunas personas que miran desde fuera muchas veces creen que nos conocen, pero no es así. Nuestro carácter puede ser el mismo siempre, pero nuestros pensamientos, anhelos, amores, rencores, odios, raíces de amargura y todo aquello que compone un ser humano van cambiando día a día, y aunque por la fuerza y el deber se obligue a una persona a hacer cosas que no quiere o que ella misma las haga por el deber que tiene, llega un momento en la vida en que la libertad en Cristo ayuda a las personas a tomar decisiones importantes y a esperar resultados grandes y de bendición debido a que nosotros como iglesia y como personas, tenemos una unidad en Cristo.

El pueblo de Dios no es tan grande como parece, debido a que la familia natural es primero que la iglesia y Dios es a veces el primero que todo por la fe, no es tan grande esta parte de la iglesia, debido a que los hermanos verdaderamente comprometidos son aquellos que tienen un llamado y que se comprometen de diferentes formas en el servicio a Dios.

Las mujeres tienen un papel muy importante en la comunidad, pero es también importante el papel de ella en las congregaciones y como cambian los tiempos cambian las normas en las congregaciones, pero no es del hombre natural imponer normas en ellas.

Esto quiere decir que así como sabía que el baúl de mi abuela estaba vacío materialmente, espiritualmente encontré la sanidad que necesitaba en aquellos momentos. Esa sanidad era regresar a mi casa, a mi vida, a mi familia, a ver y volver a vivir en mi ciudad y estar entre los míos.

Otras ciudades son muy hermosas o quizás tienen un mejor clima, o las casas y barrios son mejores y en fin el estudio, las universidades, las oportunidades y todo lo que se quiera que pueda haber en una ciudad o un país que no es el nuestro, pero al cual se tiene la oportunidad de visitar o vivir en el algún tiempo, no es malo, es algo muy bueno y que enriquece y los jóvenes deben aprovechar todas estas oportunidades que la vida ofrece.

Cuando hay adultos que nos conocen, que han formado un carácter conforme a lo que ellos creen que es lo mejor para uno, hay agradecimiento, hay amor, hay bendiciones eternas que se comparten y que nos llenan de felicidad.

Este ultimo párrafo merece un pequeño comentario y es que de acuerdo a lo que tenemos damos. No lo entienden como esta en la Biblia muchas personas, pero es una realidad y si damos de lo que recibimos de gracia cuando enseñamos lo bueno, cuando nos dejamos guiar por los mayores de nuestra familia y los respetamos aunque no se sea muy culto o estudiado.